El gobierno húngaro reconoció que el estilo de una publicación reciente en su página de Facebook fue desafortunado. La publicación, que sugería que el primer ministro Viktor Orbán había mentido incluso a sus propios seguidores, generó controversia. Inicialmente, la página se caracterizaba por contenido de propaganda del partido Fidesz. Posteriormente, la temática cambió abruptamente hacia contenido relacionado con Tisza, una plataforma de noticias local. La admisión de errores por parte del gobierno indica una respuesta a la reacción pública negativa. Este incidente plantea interrogantes sobre la estrategia de comunicación del gobierno y su manejo de las redes sociales. La rápida transición en el contenido de la página también ha sido objeto de análisis.