Google está absorbiendo algunas divisiones de DeepMind, su laboratorio de inteligencia artificial, en un movimiento que refleja una priorización de los ingresos sobre la autonomía. Esta decisión se produce en un contexto donde Google ha sido criticada por quedar rezagada frente a competidores como OpenAI y Anthropic en el desarrollo de modelos de IA. La integración busca acelerar la comercialización de tecnologías de IA y aumentar las ganancias. Sin embargo, algunos expertos expresan preocupación por la posible pérdida de la cultura innovadora y la libertad de investigación que caracterizaba a DeepMind. Aunque Google insiste en que la IA sigue siendo una prioridad, esta reestructuración indica un cambio estratégico hacia la rentabilidad inmediata. La medida impacta a varios equipos y roles dentro de DeepMind, reasignándolos a Google central.