El aumento de las tensiones geopolíticas en 2026 ha revelado una concentración de poder en un número limitado de naciones con respecto a la tecnología de misiles balísticos. Estas potencias dominan el desarrollo y despliegue de misiles balísticos intercontinentales (ICBM), sistemas lanzados desde submarinos y armamento de alcance medio. La capacidad de estos misiles radica en su potencial para transportar cargas tanto nucleares como convencionales a distancias intercontinentales. El estudio identifica a un grupo selecto de diez países como los líderes en esta área estratégica. Estados Unidos no figura como el país con la fuerza más importante en este ámbito, desafiando las percepciones tradicionales. Esta nueva configuración de poder balístico redefine el panorama de la seguridad global y plantea interrogantes sobre el equilibrio estratégico mundial. La posesión de estas armas avanzadas subraya la importancia de la disuasión y el control de armamentos en el contexto internacional actual.