La escalada del conflicto en Oriente Medio, particularmente la confrontación entre Estados Unidos e Irán, está generando un aumento significativo en los precios de la energía a nivel global. Este incremento impactará negativamente en el crecimiento económico mundial, proyectándose una desaceleración al 2,5% para 2026, en comparación con el 2,9% esperado para 2025. Las economías emergentes y en desarrollo, incluyendo Latinoamérica, serán especialmente vulnerables a esta situación. Se prevé que experimenten el crecimiento más bajo del ingreso per cápita desde el inicio de la pandemia. La inestabilidad regional y sus consecuencias económicas representan un desafío importante para la recuperación y el desarrollo sostenible. El informe destaca la interconexión entre la geopolítica y el desempeño económico a nivel mundial.