La crisis energética derivada de las tensiones geopolíticas globales está impactando significativamente los precios del petróleo y el gas. Esta situación ha comenzado a generar riesgos adicionales en el sector financiero internacional. Ante este escenario, diversos países están acelerando su transición energética para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. El objetivo principal es migrar hacia fuentes de energía renovables y sostenibles. Expertos de la Climate Policy Initiative destacan que este cambio es fundamental para mitigar la vulnerabilidad económica. La tendencia actual refleja una urgencia por implementar políticas climáticas más agresivas. De este modo, la crisis actúa como un catalizador para la descarbonización de la economía global.
