La Comisión Global de Política de Drogas enfatiza el daño que la aplicación estricta de la ley causa a jóvenes y niños en todo el mundo. La comisión insta a los países a sustituir las sanciones penales con servicios de salud accesibles, educación y apoyo social. Este enfoque busca priorizar el bienestar y el desarrollo de los jóvenes en lugar del castigo. Se argumenta que la criminalización de las drogas impacta negativamente en la salud pública y genera desigualdades. La comisión aboga por políticas basadas en evidencia científica y en la protección de los derechos humanos. Se espera que esta recomendación genere debate y promueva un cambio de paradigma en la lucha contra las drogas a nivel global. La iniciativa busca una estrategia más compasiva y efectiva para abordar el consumo de drogas, especialmente entre los más vulnerables.