Rex Heuermann, acusado de los asesinatos en serie ocurridos en Gilgo Beach, Nueva York, ha sido condenado a cadena perpetua tras declararse culpable de múltiples homicidios. Los crímenes, que permanecieron sin resolver durante más de una década, aterrorizaron a la comunidad local. Heuermann se declaró culpable para evitar la pena de muerte. Las víctimas fueron encontradas a lo largo de una playa de Long Island entre 2010 y 2011. La investigación se centró en Heuermann después de que pruebas de ADN lo vincularan a los asesinatos. La sentencia pone fin a un largo y complejo caso que captó la atención nacional en Estados Unidos.