A pesar de tres años desde un punto de inflexión en la disputa, artistas y recintos siguen sin llegar a un acuerdo sobre la distribución de las ganancias de la venta de mercancía en conciertos. El desacuerdo central radica en el porcentaje que recibe cada parte. Aunque se esperaba una resolución, la situación permanece estancada, afectando potencialmente los ingresos de los músicos. Esta problemática ha sido un tema recurrente en la industria musical, generando tensiones entre quienes ofrecen el espacio y quienes generan el contenido. La falta de un convenio claro continúa complicando las relaciones comerciales en el sector de los espectáculos en vivo. Se desconoce si se están llevando a cabo nuevas negociaciones para intentar superar este obstáculo.