Ghana ha reiterado su demanda de un sistema de salud global liderado por los países, argumentando que las políticas internacionales de salud deben ser diseñadas en colaboración con las naciones, no impuestas. El Ministro de Salud, Kwabena Mintah Akandoh, expuso esta postura en la Cumbre Mundial de la Salud en Berlín, Alemania. Esta declaración se produce después de que el gobierno rechazara un acuerdo de salud propuesto por los Estados Unidos, valorado en 109 millones de dólares. Las preocupaciones del gobierno de Ghana se centraron en las disposiciones relacionadas con los datos de salud del país, las obligaciones financieras y la autoridad regulatoria. Akandoh enfatizó que los países deben tener un papel central en la configuración del futuro de la salud mundial, defendiendo la soberanía nacional en este ámbito. La decisión de Ghana subraya la creciente resistencia a las intervenciones externas en las políticas de salud nacionales.