Jóvenes activistas ambientales en Ghana argumentan que las recurrentes inundaciones en el país no son únicamente causadas por las lluvias o el cambio climático. Señalan que el problema fundamental reside en el comportamiento humano, la deficiente gestión de residuos y la falta de conciencia ambiental. La disposición indiscriminada de desechos, las malas prácticas de saneamiento y el uso excesivo de plásticos de un solo uso agravan los efectos de las precipitaciones, transformándolas en desastres anuales. Estos desastres resultan en la destrucción de hogares, medios de vida e infraestructura a lo largo del país. Los activistas enfatizan que las inundaciones son, por tanto, más un problema de conducta que un fenómeno natural inevitable. Abogan por un cambio en los hábitos y políticas para mitigar el impacto de las lluvias y proteger a las comunidades vulnerables.