La selección alemana de fútbol ha mostrado una notable falta de intensidad física en sus tres primeros partidos del Mundial, recibiendo únicamente una tarjeta amarilla. Este estilo de juego, basado en la posesión de balón sin contacto físico, ha generado preocupación entre los analistas. Se considera que esta estrategia podría no ser suficiente para superar a equipos más robustos como Paraguay. La falta de agresividad en el juego alemán contrasta con la exigencia del torneo. Expertos señalan que el equipo necesita aumentar su presencia física para competir eficazmente. La situación ha provocado decepción entre los aficionados y un debate sobre la preparación física del equipo. Se espera una mejora en este aspecto para los próximos encuentros.