La selección alemana debutó en el Mundial con una victoria contundente por 7-1 sobre Curazao. Sin embargo, el resultado no refleja un desempeño sólido del equipo germano. Más que por la victoria en sí, el triunfo otorga a Alemania un respiro y tiempo valioso para mejorar su juego. El partido inaugural expuso debilidades en el rendimiento del equipo, a pesar del amplio marcador. La victoria permite a Alemania analizar y corregir errores antes de enfrentar desafíos más exigentes en el torneo. Se considera que el resultado fue más una oportunidad para ganar tiempo que una demostración de superioridad futbolística. El equipo necesita mejorar significativamente su juego para avanzar en la competición.