Alemania está invirtiendo fuertemente en su capacidad militar, buscando construir la fuerza armada más grande de Europa. Este proceso de rearme ocurre en un contexto de auge del partido de extrema derecha AfD, que aspira al poder político. La pregunta central ya no es si Alemania necesita defenderse, sino cómo asegurar que este nuevo poderío militar se mantenga alineado con los principios de la democracia liberal. Existe preocupación sobre la dirección que tomará esta fuerza en el futuro, y su impacto en el orden europeo. El debate se centra en la necesidad de salvaguardar las instituciones democráticas frente a posibles desvíos. La estabilidad de la defensa alemana y su compromiso con los valores europeos son cruciales.