El gobierno alemán ha decidido extender la reducción de impuestos sobre el combustible, conocida como “Spritpreisbremse”, para mitigar el impacto de los altos precios en los consumidores. La extensión implica que las bajadas en los precios internacionales del petróleo deben ser necesariamente trasladadas a los surtidores. Además, se reducirá el impuesto sobre el transporte de minerales (MöSt) en 1,9 céntimos por litro. Esta medida busca aliviar la carga económica para los conductores ante la persistente inflación y la incertidumbre energética. La prórroga de la reducción de impuestos tiene como objetivo principal estabilizar los precios del combustible y evitar un aumento adicional de los costos de vida. Se espera que esta decisión contribuya a mantener la competitividad económica y a apoyar la movilidad de la población. El gobierno seguirá monitoreando la situación energética y ajustará las medidas según sea necesario.