Un análisis reciente sugiere que una derrota táctica de Alemania ante Costa de Marfil podría ser estratégicamente ventajosa para el equipo en el contexto del Mundial. Esta controvertida opinión se basa en la posibilidad de evitar a equipos más fuertes en las rondas eliminatorias, priorizando un camino potencialmente más favorable hacia las fases finales del torneo. El argumento evoca la estrategia empleada por Sepp Herberger en el Mundial de 1954, donde una derrota en la fase de grupos permitió un sorteo más accesible. Aunque contraintuitivo, algunos expertos creen que esta táctica podría aumentar las posibilidades de Alemania de llegar más lejos en la competición. La decisión final recae en el equipo técnico, que deberá sopesar los riesgos y beneficios de una estrategia poco convencional. La situación plantea un debate sobre la importancia de ganar a toda costa frente a la optimización estratégica a largo plazo en un torneo como el Mundial.
