El líder de la oposición alemana, Friedrich Merz, declaró en un foro público que no se siente ofendido por insultos dirigidos a su persona. Merz afirmó no ser susceptible a este tipo de ataques y consideró que forman parte del debate político. Sin embargo, puntualizó que existe un límite a la permisividad, sin especificar la naturaleza de las acciones que lo cruzarían. Sus declaraciones buscan restar importancia a las críticas personales y recientes controversias sobre el tono del discurso político en Alemania. El político del CDU enfatizó su capacidad para tolerar ataques personales, pero dejó claro que hay fronteras que no están dispuestas a ser traspasadas. Esta postura podría interpretarse como un intento de controlar la narrativa en torno a su figura y la de su partido.