La nueva prestación social básica en Alemania, que entrará en vigor el 1 de julio, ha provocado descontento entre las agencias de empleo del país. El gobierno alemán impulsó una implementación rápida de la reforma del "Bürgergeld" (subsidio ciudadano), lo que ha generado dificultades operativas para estas agencias. Los centros de empleo expresan su preocupación por la capacidad de gestionar eficientemente el nuevo sistema de prestación. La reforma busca unificar y simplificar las ayudas sociales existentes. Se teme que la prisa en la implementación pueda afectar la calidad del servicio y la atención a los solicitantes. La nueva prestación sustituye al antiguo sistema de subsidio de desempleo y asistencia social. Las agencias de empleo anticipan una carga de trabajo considerable en los primeros meses.