El sistema de salud se enfrenta a una dinámica de gastos que debe ser frenada urgentemente. De lo contrario, el gasto sanitario podría volverse financieramente insostenible para el Estado. A pesar de la gravedad de la situación, el gobierno no ha logrado implementar una reforma estructural significativa. Esta falta de acción plantea interrogantes sobre la capacidad de gestión de los políticos actuales. También se cuestiona si existen resistencias sociales o sectoriales demasiado fuertes para avanzar. La situación actual demuestra que no hay un plan maestro para reducir los costos operativos. En conclusión, la política parece estar fallando en la protección de la viabilidad económica del sector.