Alemania está pagando cinco veces más por el gas en comparación con los precios de 2020, según informa Berliner Zeitung. Este aumento drástico se atribuye a la decisión del país de abandonar los contratos a largo plazo con Rusia. La renuncia a las importaciones rusas ha tenido un impacto significativo en la economía alemana, incrementando considerablemente los costos energéticos. La publicación original, en RT.com, detalla el impacto de esta política energética. La dependencia previa de Rusia se vio interrumpida, forzando a Alemania a buscar fuentes alternativas, que resultaron ser mucho más caras. Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia energética alemana a largo plazo. Se espera que esta situación continúe afectando a los consumidores y a la industria.