El sociólogo Matthias Quent analiza el creciente éxito de la AfD (Alternativa para Alemania) en las elecciones del este de Alemania, sugiriendo que incluso un candidato sin experiencia podría ganar apoyo. La clave, según Quent, reside en los sentimientos de impotencia y frustración de los votantes, así como en un deseo de destrucción del sistema político actual. Esta frustración impulsa a los votantes a considerar opciones extremas, independientemente de sus propuestas concretas. El auge de la AfD se interpreta como un síntoma de una profunda crisis de confianza en las instituciones tradicionales. Quent plantea la posibilidad, aunque no la predice, de que este impulso electoral pueda eventualmente conducir a la AfD a aspirar a la Cancillería alemana. La situación refleja un panorama político en transformación y la necesidad de abordar las causas subyacentes del descontento popular.