Un partido de copa en Alemania se vio empañado por violentos enfrentamientos que dejaron decenas de heridos, incluyendo a agentes de policía y aficionados. Alrededor de 85 personas resultaron lesionadas, ocho de las cuales requirieron hospitalización. La policía había previsto posibles conflictos durante el derby entre SV Waldhof Mannheim y 1. FC Kaiserslautern, desplegando 1400 agentes. Aunque la fase inicial transcurrió sin mayores incidentes, el partido se caracterizó por el lanzamiento de fuegos artificiales y una pelea entre los jugadores. Esta hostilidad escaló a enfrentamientos entre las aficiones, con lanzamiento de vasos y bengalas. La policía sufrió heridas leves al intentar controlar a los aficionados que invadieron el campo. El partido se reanudó tras una breve interrupción, pero al final se incendió una pancarta, sofocada por los bomberos. Las autoridades han abierto una investigación por diversos delitos y han realizado arrestos. Kaiserslautern ganó el partido 1-0 en la prórroga.

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