El canciller alemán busca demostrar resultados concretos antes del receso veraniego, respondiendo a promesas previas. Sin embargo, las reformas propuestas, consideradas dolorosas, probablemente no serán suficientes para revertir la baja popularidad del gobierno de coalición. Esta situación genera perspectivas negativas de cara a las elecciones de otoño. La formación de extrema derecha, AfD, se mantiene atenta a cualquier error del gobierno para capitalizar el descontento popular. Las encuestas actuales reflejan un panorama desfavorable para el partido gobernante. La capacidad del gobierno para implementar cambios significativos en un corto plazo es cuestionada. La incertidumbre política aumenta a medida que se acercan los comicios.