Una manifestación contra el G7 en Ginebra comenzó con un ambiente festivo el domingo, pero rápidamente se tornó violenta. Grupos de jóvenes encapuchados protagonizaron actos vandálicos, incluyendo el destrozo de fachadas de edificios. La policía respondió utilizando gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Los incidentes marcaron un punto de inflexión en la protesta, transformándola de una expresión pacífica a un enfrentamiento directo con las autoridades. No se reportaron heridos graves de inmediato, pero la situación generó tensión en el centro de la ciudad. Las autoridades investigan los hechos y buscan identificar a los responsables de los actos de violencia.
