Un reciente estudio revela que la conexión entre la obesidad de padres e hijos se debe principalmente a factores genéticos, y no tanto a la influencia del peso materno durante el embarazo. Investigadores encontraron que el índice de masa corporal (IMC) de los padres es un predictor significativo de la obesidad en sus hijos. El impacto del peso de la madre antes y durante el embarazo resultó ser limitado en comparación con la herencia genética. El estudio, realizado en Corea del Sur, analizó datos de múltiples familias para determinar la correlación entre el IMC parental y el riesgo de obesidad infantil. Los hallazgos sugieren que las intervenciones preventivas deberían enfocarse en abordar los factores genéticos y los estilos de vida familiares para combatir la obesidad infantil. Este descubrimiento podría modificar las estrategias actuales de prevención de la obesidad, priorizando la atención a la predisposición genética.