La dinámica de las relaciones entre padres e hijos ha experimentado una transformación significativa en la actualidad. Mientras que anteriormente el foco de las disputas era la obediencia, hoy el conflicto se ha desplazado hacia el uso de las pantallas. Se plantea que el roce generacional, fundamental para el desarrollo de la autonomía, podría estar desapareciendo. Esta tendencia sugiere que los padres contemporáneos evitan el enfrentamiento directo con sus hijos. El texto cuestiona si el conflicto ha terminado realmente o si simplemente se ha vuelto invisible. En última instancia, se analiza cómo el miedo al conflicto parental afecta la formación de la independencia juvenil.
