A pesar de los avances feministas, la distribución de las tareas familiares sigue siendo desigual, reproduciendo roles tradicionales incluso en las parejas jóvenes. El artículo explora esta discrepancia entre las aspiraciones de igualdad y la realidad cotidiana en el hogar. No se trata únicamente de decisiones individuales, sino de factores sociales más amplios que influyen en esta dinámica. Se analiza por qué las parejas tienden a mantener patrones preestablecidos en la división del trabajo doméstico y el cuidado. La investigación sugiere que las normas sociales y las expectativas culturales desempeñan un papel fundamental en este fenómeno. Esta persistente desigualdad impacta en la equidad de género y el bienestar de ambos miembros de la pareja. El texto invita a reflexionar sobre las causas profundas de esta situación y la necesidad de un cambio social.

English
Français
Español
हिन्दी
中文