A pesar de la vigencia de un cese al fuego, Israel continúa ejerciendo un control riguroso sobre los puntos de entrada y salida de la Franja de Gaza. Las autoridades israelíes regulan estrictamente el movimiento de personas en las fronteras. Debido a estas medidas, el flujo de ciudadanos hacia el exterior es sumamente limitado. Solo aquellas personas que demuestren una necesidad excepcional pueden obtener el permiso para abandonar el territorio. Esta situación mantiene a la gran mayoría de la población confinada en la zona devastada por el conflicto. El control fronterizo sigue siendo un punto crítico a pesar de la tregua establecida.
