Las autoridades de las zonas industriales de Savar y Ashulia informan de una leve mejora en la presión del gas, previendo una normalización en la próxima semana. Sin embargo, los propietarios de fábricas temen retrasos en las entregas de productos si la crisis persiste, poniendo en riesgo los pedidos de exportación. Al menos 500 trabajadores ya han sido despedidos este mes debido a la escasez. Existe una creciente preocupación entre los trabajadores por posibles despidos adicionales. La situación genera incertidumbre en el sector industrial de Bangladesh. Las autoridades buscan soluciones para mitigar el impacto económico y social.