La recolección autónoma de ajo ha comenzado en un campo cerca de Martinice, en la región de Kroměřížsko, República Checa, generando gran interés entre los consumidores. Se ofrecen cuatro variedades diferentes de ajo a un precio de 100 coronas checas por kilogramo, el mismo que el año anterior. Los compradores viajan desde distancias de hasta diez kilómetros para participar en la cosecha. Se espera que la disponibilidad del ajo para la recolección directa dure un máximo de cinco días debido a la alta demanda. El evento ofrece a los consumidores la oportunidad de obtener ajo fresco directamente del campo. La iniciativa ha demostrado ser popular, atrayendo a un flujo constante de personas.