Duane "Keefe D" Davis fue declarado culpable de instigar el asesinato del rapero Tupac Shakur, quien falleció en 1996 tras recibir cuatro disparos. Aunque Davis no fue quien apretó el gatillo, la fiscalía demostró que fue el instigador principal del crimen, motivado por una venganza personal. El juicio se centró en las declaraciones de Davis en entrevistas y autobiografías, donde detallaba su participación en la planificación del ataque. La condena por este delito podría acarrear una pena de cadena perpetua. Este veredicto representa un cierre importante en un caso que ha permanecido sin resolver durante casi tres décadas. Se espera que la sentencia se dicte en los próximos meses, marcando un hito en la historia del hip-hop y la justicia criminal. La defensa argumentó la falta de pruebas directas que vincularan a Davis con los disparos, pero el jurado no fue persuadido.