La SuperLiga rumana muestra una dependencia crítica de los operadores de juegos de azar para la temporada 2025-2026. De los 16 equipos de la máxima categoría, 15 mantienen alianzas comerciales con estas entidades. La influencia es aún mayor en la imagen corporativa, ya que 13 clubes lucen el logotipo de una casa de apuestas como patrocinador principal en sus camisetas. Este fenómeno ocurre en un contexto económico donde las grandes empresas de otros sectores han reducido sus presupuestos publicitarios o se han retirado del deporte. En consecuencia, el capital proveniente de la industria del juego se ha convertido en la fuente de ingresos predominante. Esta situación evidencia la vulnerabilidad financiera de los clubes ante la falta de diversificación de sus patrocinadores. El fútbol rumano se encuentra así estrechamente vinculado a los intereses económicos de los operadores de apuestas.