El Grupo de los Siete (G7) está intensificando sus esfuerzos para disminuir la dependencia global de China en el suministro de tierras raras y minerales críticos. El objetivo es que, para finales de la década, China no controle más del 60% del mercado de estos recursos esenciales. Esta iniciativa surge tras las restricciones impuestas por China el año pasado a las exportaciones de minerales críticos a nivel mundial. Los países del G7 buscan diversificar las fuentes de suministro para asegurar la disponibilidad de estos materiales, vitales para industrias tecnológicas y de defensa. La estrategia incluye el desarrollo de nuevas minas en países aliados y el fomento del reciclaje de minerales. La medida busca mitigar los riesgos geopolíticos y económicos asociados a la concentración del suministro en un solo país. Se espera que esta política impulse la inversión en la producción de minerales críticos fuera de China.
