Los países del G7 han acordado reducir su dependencia de China en el suministro de materias primas esenciales, especialmente tierras raras y materiales permanentes para imanes. El acuerdo, alcanzado en la cumbre de Evian, Francia, establece que ningún país debe proveer más del 60% de las necesidades del G7 para 2030, con el objetivo de disminuirlo al 50% a la mayor brevedad posible. Esta decisión responde a la preocupación por la concentración del suministro en un único proveedor y busca asegurar la seguridad en la cadena de suministro. Paralelamente, líderes europeos debaten estrategias para abordar la creciente competencia de importaciones chinas de bajo costo. La iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio por diversificar fuentes y fortalecer la autonomía estratégica en sectores clave. Se espera que esta medida impulse la inversión en fuentes alternativas y el desarrollo de nuevas tecnologías.
