La cumbre del G7 en Francia se desarrolla en un ambiente sorprendentemente positivo, a pesar de la participación del presidente Donald Trump. Restricciones impuestas a una empresa estadounidense de inteligencia artificial han impulsado el debate sobre la soberanía tecnológica europea. Analistas, como Ville Sinkkonen del Instituto de Política Exterior, señalan que los líderes europeos han logrado gestionar eficazmente la presencia de Trump en la cumbre. Las discusiones de seguridad han progresado de manera constructiva, desafiando las expectativas previas. Este comportamiento más moderado por parte de Trump ha sido inesperado. La situación actual sugiere una dinámica diferente a la observada en cumbres anteriores.
