En su primera participación en la cumbre del G7, la ministra Takaichi ha priorizado la seguridad económica como eje central de la diplomacia japonesa. El enfoque principal se centró en los minerales críticos, donde los líderes del bloque acordaron fortalecer la cooperación para asegurar la resiliencia de las cadenas de suministro. Esta iniciativa incluye el incremento de las reservas estratégicas de estos recursos esenciales. La decisión refleja la creciente preocupación de Japón por la estabilidad del acceso a materiales clave para su industria y tecnología. Se busca diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de un único proveedor. Este impulso a la seguridad económica marca un cambio significativo en la estrategia diplomática japonesa. La cooperación con los miembros del G7 se considera fundamental para lograr estos objetivos.