El G7 ha llegado a un acuerdo para aliviar las preocupaciones sobre el suministro global de energía. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, celebró el acuerdo, calificándolo como un paso importante para la estabilidad energética mundial. Específicamente, Trump anunció que Washington no implementará la prohibición de exportación de diésel que había amenazado previamente. Este acuerdo busca asegurar un flujo continuo de recursos energéticos a nivel internacional, evitando posibles disrupciones en el mercado. La decisión de EE. UU. de no imponer la prohibición es vista como un gesto clave para mantener la oferta de diésel. Se espera que esta iniciativa tenga un impacto positivo en la economía global, especialmente en los países que dependen de las importaciones de energía.

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