La cumbre del G7 concluyó con compromisos reforzados de apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa, que ya cumple cinco años. Los líderes prometieron fortalecer las defensas aéreas ucranianas y garantizar su suministro energético, intensificando además la presión económica internacional sobre Moscú. Un factor clave fue el cambio de postura del presidente estadounidense Donald Trump, impulsado por un memorando de entendimiento con Irán, que lo aleja de la posición rusa. Este acuerdo podría facilitar nuevas negociaciones diplomáticas con Teherán. La cumbre se considera un éxito, especialmente en lo que respecta a la situación en Ucrania y la posible distensión con Irán. Se espera que estas decisiones tengan un impacto significativo en la estabilidad regional y global.