Los líderes del Grupo de los Siete (G7) han acordado incrementar la presión sobre Rusia en respuesta a sus continuos ataques contra Ucrania. El objetivo principal de esta medida es obligar a Moscú a cesar las hostilidades en territorio ucraniano. Paralelamente, los países del G7 se comprometen a fortalecer las defensas aéreas de Kiev, proporcionando apoyo adicional para proteger la infraestructura crítica y a la población civil. Esta decisión refleja una postura unida frente a la escalada del conflicto y la búsqueda de una solución diplomática. Se espera que las nuevas sanciones y el aumento de la ayuda militar tengan un impacto significativo en la capacidad de Rusia para continuar con la ofensiva. La iniciativa busca, además, disuadir futuros ataques y proteger a la población ucraniana. Los detalles específicos de las medidas implementadas se anunciarán en los próximos días.