Durante la segunda jornada de la cumbre del G7, los líderes abordaron temas críticos como el conflicto en Oriente Medio y la guerra en Ucrania. Paralelamente, se observó un esfuerzo por mejorar las relaciones con el expresidente estadounidense Donald Trump. El líder de la oposición alemana, Friedrich Merz, entregó personalmente a Trump un regalo de cumpleaños atrasado, en un claro intento de diplomacia. Esta acción sugiere una estrategia para influir positivamente en la postura de Trump ante posibles escenarios futuros. La iniciativa se produce en un contexto de incertidumbre sobre el futuro papel de Estados Unidos en la política internacional. El gesto busca mantener abiertos los canales de comunicación con el exmandatario estadounidense.