Los ministros de comercio del G20 condenaron el uso de los alimentos como arma, calificándolo como una amenaza humanitaria y económica significativa. La declaración emitida por el grupo destaca la preocupación por la creciente inseguridad alimentaria a nivel mundial. Los ministros subrayaron la importancia de mantener abiertos los mercados y evitar restricciones comerciales que puedan exacerbar la crisis alimentaria. Se comprometieron a trabajar juntos para garantizar el acceso a los alimentos para todos, especialmente para las poblaciones más vulnerables. La condena se produce en un contexto de tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas de suministro globales que han afectado la disponibilidad y el precio de los alimentos. El G20 reafirmó su apoyo al Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio y a otras iniciativas internacionales destinadas a promover la seguridad alimentaria.