Las restricciones de movimiento en algunas áreas cercanas a la central nuclear de Fukushima Daiichi, devastada por el terremoto y tsunami de 2011, han sido levantadas. El municipio de Okuma, uno de los más afectados, ha permitido el acceso a ciertas zonas previamente vetadas. Esta decisión se produce en paralelo al anuncio de la construcción de tres centros de datos en la región. Las autoridades locales buscan revitalizar la economía local a través de estas inversiones. Se espera que los centros de datos aprovechen la disponibilidad de energía y la infraestructura existente. Sin embargo, la medida ha generado debate sobre la seguridad y el impacto ambiental a largo plazo. La central nuclear sigue siendo objeto de monitoreo y trabajos de descontaminación.
