La calificadora de riesgo Moody’s Ratings alertó sobre el impacto negativo de mantener congelados los precios de la gasolina y el diésel en Colombia. Según la entidad, esta política podría generar un déficit fiscal de cerca de 10 billones de pesos. Esta situación se debe al aumento del déficit del Fondo de Estabilización de Precios del Combustible (Fepc). Moody’s advierte que la subvención a los combustibles ejerce una presión considerable sobre las finanzas públicas del país. Mantener los precios artificialmente bajos, sin ajustes, podría comprometer la estabilidad macroeconómica. La agencia sugiere que el gobierno colombiano evalúe alternativas para mitigar este riesgo, considerando la volatilidad de los precios internacionales del petróleo. La sostenibilidad fiscal a largo plazo podría verse afectada si no se toman medidas correctivas.

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