Numerosas gasolineras independientes en Hungría han anunciado su cierre este viernes. La decisión se debe a las pérdidas económicas insostenibles que aseguran estar sufriendo a causa del tope de precios impuesto al combustible. Los propietarios argumentan que la diferencia entre el precio regulado y los costes de adquisición se ha vuelto inviable para sus negocios. Esta medida, destinada a proteger a los consumidores, está generando el cierre de establecimientos, especialmente aquellos de menor tamaño. Se teme un impacto en el suministro en zonas rurales y un aumento de la presión sobre las gasolineras más grandes. El gobierno aún no ha emitido una declaración oficial sobre la situación. La crisis pone de manifiesto las tensiones entre la regulación estatal y la viabilidad de las pequeñas empresas.