El gobierno ha aumentado los precios de la gasolina y el diésel en 70 y 75 francos CFA por litro, respectivamente, a partir del 15 de agosto. Esta decisión se justifica por la imposibilidad de mantener subsidios de 47 mil millones de francos CFA mensuales al sector de combustibles, habiendo ya destinado 245 mil millones este año. Sin el aumento, los subsidios energéticos alcanzarían los 1.069 mil millones, superando los 250 mil millones aprobados por la Asamblea Nacional. El gobierno describe el ajuste como una vuelta a los precios previos a la reducción de diciembre de 2025. La situación se atribuye también al conflicto en Medio Oriente, que ha disparado los precios internacionales del petróleo en un 69% para el diésel y un 61% para la gasolina. A pesar de esto, el gobierno afirma haber absorbido la subida mundial para proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos durante el mayor tiempo posible. Los precios de otros productos derivados del petróleo, como el gas, se mantendrán sin cambios.