Un analista de políticas públicas de la Universidad Padjadjaran, Bonti Wiradinata, considera que el reciente aumento en el precio del combustible no subsidiado en Indonesia tiene como objetivo principal fortalecer el valor del rupia frente al dólar estadounidense. La medida busca, además, aliviar la presión sobre el presupuesto nacional (APBN). El incremento de precios se presenta como una estrategia para mitigar los efectos de la fluctuación cambiaria y asegurar la estabilidad económica del país. Wiradinata argumenta que mantener los precios artificialmente bajos podría exacerbar los problemas económicos a largo plazo. La decisión refleja un intento del gobierno de equilibrar las necesidades fiscales con la necesidad de controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos. Se espera que esta política contribuya a una gestión más sostenible de las finanzas públicas indonesias.