El ordenador, inicialmente desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial para fines militares y científicos, ha experimentado una notable evolución. Pasó de ser una herramienta de investigación en laboratorios a integrarse en el ámbito empresarial. Esta transición marcó el inicio de una profunda transformación en la organización del trabajo a nivel global. En pocas décadas, la informática ha redefinido procesos, automatizado tareas y creado nuevas industrias. Su impacto se extiende a prácticamente todos los sectores, modificando las habilidades requeridas y la naturaleza misma de muchas profesiones. La capacidad de procesamiento y almacenamiento de datos ha aumentado exponencialmente, impulsando la innovación y la eficiencia en el mundo laboral. Este desarrollo continuo sigue moldeando el futuro del trabajo.