Un grupo de excursionistas emprendió un viaje hacia la cordillera de Kelemen-havasok en Székelyföld. Sin embargo, el camino forestal pedregoso complicó el avance y obligó a cambiar los planes originales. Para compensar el contratiempo, pasaron el día en Maroshévíz disfrutando de cascadas termales y paseos en trineo. Esta alternativa permitió rescatar la jornada a pesar de no haber alcanzado la cima. Al día siguiente, la aventura continuó con una exploración subterránea. El grupo se dirigió finalmente hacia la cueva Súgó para continuar su recorrido. Así, la travesía se transformó de un ascenso montañoso en una experiencia diversa.