El gobierno ha revocado las medidas de austeridad que incluían la jornada laboral reducida con un viernes libre para los empleados públicos. Esta decisión, anunciada recientemente, implica el retorno a la semana laboral completa a partir de la próxima semana. La medida original, implementada para reducir costos operativos, generó controversia y críticas por su impacto en la productividad y la atención al público. Las autoridades argumentan que la recuperación económica actual permite revertir esta política sin comprometer las finanzas estatales. Se espera que la eliminación del viernes libre impulse la actividad económica y mejore los servicios públicos. Los sindicatos han expresado su descontento con la revocación, anticipando posibles protestas. El gobierno, sin embargo, insiste en que la medida es necesaria para fortalecer la economía a largo plazo.