Michel Lotito, nacido en Grenoble en 1950, desarrolló una inusual habilidad para consumir objetos inanimados desde su adolescencia. Lo que comenzó como un accidente se transformó en una carrera artística y mediática internacional. Lotito ingirió bicicletas, televisores, e incluso una avioneta, convirtiéndose en una figura reconocida mundialmente. Su peculiar talento le valió el apodo de “el señor que come todo” y un reconocimiento oficial del Libro Guinness de los Récords. A pesar de los riesgos evidentes, Lotito aparentemente no sufría problemas de salud derivados de su dieta inusual. Su caso atrajo la atención de científicos y medios de comunicación por igual, convirtiéndolo en un personaje único en la historia del espectáculo.
