La aerolínea islandesa organizó un inusual concurso para encontrar al peor fotógrafo del mundo. En el certamen participaron un total de 127.000 personas desde diversas partes del globo. Tras evaluar las imágenes, el premio a la peor fotografía fue otorgado a una mujer francesa de 28 años. La ganadora logró destacar negativamente entre la enorme cantidad de participantes. Este evento buscaba dar la vuelta al concepto tradicional de los concursos de fotografía. El resultado final resalta la singularidad de la propuesta de la compañía aérea. La noticia ha generado interés por el enfoque irónico de la competición.
